Riesgo energizante. Consumo adolescente.
Las bebidas con cafeína y mezcladas con alcohol son cada vez más comunes entre los jóvenes. Tiene efectos nocivos. Desarrolladas en Tailandia en la década de 1970, las bebidas sin alcohol hechas con sustancias estimulantes surgieron para darle más resistencia a los camioneros. Para que pudieran soportar las largas travesías en los caminos, los conductores tomaban un tónico casero que se llamaba Krating Daeng- Toro rojo- en referencia a un animal del sudeste asiático. Diez años más tarde un empresario austríaco probó la mezcla, siintió un efecto positivo y decidió fabricar un producto. El consumo entre los más jóvenes está relacionado con soportar por más tiempo las fiestas nocturnas, sobre todo cuando se toma alcohol. Su uso excesivo produce taquicardia, pero un estudio demuestra que los efectos son mucho más complejos. Cuatro de cada diez entrevistados ya habían tenido síntomas que iban desde la aceleración del pulso cardíaco hasta el dolor de cabeza, dificultades para dormir, vómitos y diarreas. Los expertos combrobaron que los problemas de salud estaban asociados con la cantidad de estimulantes contenidos en los energizantes. La cafeína es el compuesto principal de las bebidas energizantes. La cantidad de cafeína de un envase de 250 mililítros puede ser la equivalente al contenido de tres cucharadas de café. También contienen taurina, un amoniácido que se halla en los peces, frutos de mar, aves y carne bovina, que posee una acción excitatoria, capaz de reducir el cansancio muscular. La taurina potencia el efecto de la cafeína, aumentando la sensación de buena disposición y bienestar. Otra sustancia es la glucoronolactona, sustancia derivada de la glucosa, y que también brinda más energía.
Thais Botelho.



