Quilmes vuelve a su fórmula clásica para relanzarse.
La compañía dejó los conservantes y aumentó el uso de lúpulo para ganar posicionamiento. En tiempos en que el consumo sigue golpeado, el mercado cervecero logró volver a crecer en 2017.Así rompió una racha de varios años de consumo estancado. En Octubre pasado dió de baja la Quilmes Cristal y la reemplazó por la Quilmes Clásica, en una jugada para volver a las fuentes y reconquistar al público que en los últimos años se mostraba disconforme con el sabor industrial de la Quilmes Cristal. La nueva Quilmes no tiene conservantes y que volvieron al sabor original incrementando la presencia del lúpulo en la bebida. El lúpulo es la planta que le proporciona a la cerveza el aroma y el amargor. La cerveza tiene cuatro ingredientes, agua, malta, levadura y lúpulo. En el 90 la agregaron conservantes para lograr que el producto soportara el traslado a través de largos trayectos. Los avances tecnológicos permiten que hoy sea posible estabilizar el sabor de la cerveza agregando más lúpulo y retomando así el sabor tradicional. Quilmes es una cerveza para la gente común. Estamos cómodos con ese perfil.No es sofisticada ni pretende ser lo que no es, dicen desde la empresa.
Annabella Quiroga



