Para una investigación a los hombres infieles se los detecta por su tipo de cara.

El trabajo fue publicado en una revista científica británica. No llegó a la misma conclusión con las mujeres. Los mujeriegos tienen la infidelidad escrita en el rostro. El equipo señaló que sospechar de los hombres con rasgos masculinos – como arcos superficiales, mandíbulas fuertes y labios finos- quizá haya representado una ventaja evolutiva, al permitir a las mujeres heterosexuales detectar a un compañero que generaba poca confianza y a los hombres reconocer a un posible rival que pudiera seducir a su pareja u obligarlos a criar el hijo de otro. La infidelidad percibida verdaderamente podría tener cierta dosis de veracidad en los rostros masculinos. Sin embargo, no se produjo el mismo efecto en el caso de las imágenes de mujeres. El equipo dijo haberse sorprendido de que los participantes sólo vieran el engaño y el robo de parejas en la cara de los hombres, y sugirió que eso podía deberse a una serie de factores, entre ellos que las mujeres sean menos proclives a engañar que los hombres o que el uso de cosméticos por parte de las mujeres oculte la relación entre los rasgos faciales y los comportamientos.
The Guardian

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