Nace una nueva categoría de hombres. Espornosexuales.

Jugadores de fútbol, músicos, actores. Cada vez son más los que aparcen adecuarse a un nuevo canon estético. Cada tanto sucede. En algún rincón del mundo un pensador acuña un nuevo término y los medios se rinden a sus pies. Lo sabe Mark Simpson, un periodista inglés que exhibe ser el creador del ya clasico concepto de metrosexual, y ahora avanza con la identificación de los espornosexuales, la seguna oleada de esta masculinidad viril y por sobre todas las cosas, posada. Se identifican por el gusto por cremas, tratamientos y diseños capilares cuidados, se suma el empeño en el gimnasio. O sea que , de alguna manera el espornosexual podría ser el resultado de la metrosexualidad y el cross fit. Entre los principales está Cristiano Ronaldo y Justiín Bieber. A nivel local se señala a Pico Mónaco como emblema. Christian Sancho sigue liderando el podio de los abdominales más recordados, seguido por Luciano Castro, Mariano Martínez y Nazareno Casero. No se arreglan para gustarle al otro, sino para competir entre ellos. La virildad vuelve a la palestra en su forma más salvaje. Cuerpo, potencia sexual, porno y una cuota de vanidad. No sólo hay que sentirse bien, hay que verse bien. El exibicionismo posado se convierte en una pantalla para miedos que no tienen distinción de género, queremos que nos miren y sí que nos aprueben.
Einat Rozenwasser

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