Las bebidas de los escritores.
Muchos escritores hicieron famosas algunas bebidas o tragos favoritos. Edgard Allan Poe fue uno de los más grandes escritores de todos los tiempos y murió subsumido en la bebida. Tomaba brandy, el mítico aguardiente de vino, pero su bebida favorita era el ponche de huevo, que lleva ron. Jack Kerouac, descubrió en México la margarita. La misma bebida seducía al mexicano Juan Rulfo. El poeta y narrador Charles Bukowski, gustaba mezclar whisky con cerveza. Borges, sólo bebía agua sin gas. Oscar Wilde, era aficionado al champán, lo más frió posible. Hunter Thompson se extasiaba con bourbon. Kurt Vonnegut tomaba un wisky por día a las 5,30 de la tarde. Mario Vargas Llosa toma chilcano, en base a una bebida de su tierra, el pisco, más ginger ale, angostura y limón. García Márquez, el cóctel añejo highbail, ron añejo, curacao, ginger beer, angostura y limón. Julio Cortázar, cuba libre. Truman Capote desayunaba con el cóctel destornillador. Una mezcla de vodka, jugo y rodajas de naranja. Ernest Hemingway, solía decir que bebía para hacer que otras personas sean más interesantes. El daiquiri lo seducia en el bar Floridita y sobre todo disfrutó el trago cubano mojito en la Bodeguita del Medio. Inventó su propio cóctel, tomaba la absenta en un vaso y luego una copa de champán helado. Los mejores bares del mundo seducen con estos tragos por el aura que instaló la literatura.



