La publicidad no es cosa de niños.
El cambio de paradigma, a partir de la movilización de distintos colectivos, como por ejemplo el femenino con #metoo, no deja excentos a los medios en general y la publicidad en particular. El lanzamiento de la campaña publicitaria de Carrefour para el día del niño que afirmaba, Con C de campeones para ellos y con C de cocineras para ellas generó debates en las redes sociales y fuertes críticas en los medios por lo que debió ser levantada y puso en agenda el tema cómo se les comunica a los niños. Algo que por su profundidad, sensibilidad y fundamentalmente, responsabilidad, debe ser tratado por especialistas y que excede largamente las regulaciones que existen y que, por lo general, provienen de subjetividades peligrosas. Aldana Duhalde, especialista en Medios e Infancias, señaló que la publicidad simplemente se nutre de las preocupaciones que la sociedad palpita. Cuando un principio moral, un derecho o una conquista social emerge, la publicidad se acerca para tomar la espuma de ese mar revuelto y usarla para su propósito, restándole sentido. Es decir, trabaja con la espuma pero no se moja. Trabaja con tres mecanismos emocionales que generan fragilidad, la culpa, la frustación y la amenaza. Si la publicidad no puede apuntar a las más pequeñas, trabaja con la culpa de los que compran, quienes reciben el siguiente mensaje. Si no usás esto para tus hijos, no sos buena madre, no sos un buen padre.
Carlos Acosta.



