LA OFICINA QUE VENDRÁ
En el parate obligado por la cuarentena, las empresas piensan cómo transformarán el espacio tradicional de trabajo con la nueva normalidad. Profilácticas, policéntricas, híbridas, remotas, ¿Cómo serán las oficinas de la posdemia?
Cuando, a principios del nuevo milenio, Google sentenció que podés ser serio sin usar traje, al tiempo que proliferaban las imágenes de sus pocas ortodoxas oficinas- paredes con graffitis, canastas de frutas y puff multicolores en cada rincón, salas de yoga y hasta consolas de videojuegos y peloteros. Se anunció entonces la revolución de la oficina divertida, en la que los empleados, en nombre de la creatividad y la innovación, podrían dormir la siesta o jugar al
metegol.
El modelo empezó a mostrar señales de debilidad hace años, por su falta de privacidad y exceso de ruidos, baja la productividad y la concentración. Fue el Covid 19 el que le propinó una estocada letal. La nueva oficina será a medida para que sus empleados se sientan tranquilos y confiados sin poner en riesgo su salud. Se habla de cámaras de detección de temperatura corporal, estaciones de sanitación, escritorios individuales con mamparas y un mínimo de área libre a su alrededor. Y 1,5 metro de separación.



