Intolerancia al ocio y a la desconexión digital el nuevo ciclo de aburrimiento y estrés.
Ahora lo habitual es distraerse pasivamente en Internet, pero muchas horas conectados con un mismo estímulo resulta cansador para el cerebro. Aburrirse, no saber qué hacer y ponerse a papar moscas- apartarse momentáneamente de las tareas, cada vez produce más estrés – La ansiosa batalla que se libra en todos los rincones contra el aburrimiento es la mejor prueba de su apogeo. El aburrimiento se ha vuelto tan vertiginoso, ha cobrado tal velocidad, que ha empezado a confundirse con la diversión. En los últimos tiempos, un número llamativo de psicólogos, pedagogos y filósofos han publicado estudios acerca de él. El 66% de los estudiantes reconoce aburrirse a diario en clase, por más que sus profesores compitan por introducir métodos cada vez más atractivos. Otro tanto parece estar pasando en el trabajo y en las relaciones de pareja. El aburrimiento es la sensación que se produce cuando los niveles de estimulación que necesitamos en un determinado momento son demasiado bajos. A los pocos segundos de guardar el celular ya experimentan una sensación de vacío. Esta es razón por la que en los últimos años los anuncios publicitarios ya no retratan ricos en un yate, jugando al polo o practicando esquí, sino que los muestran como personas que trabajan un montón de horas y tienen escaso tiempo libre. En el pasado sólo se aburrían los ricos, pero ahora se trata de un fenómeno de clase baja. Para los especialistas, el aburrimiento es la antesala de la creatividad.
Antonio Ortí



