GIMONTE. CUANDO SE APAGABA LA LUZ
Viagra mata Gimonte. Lo predijo Jacobo Wlinogard. Tuvo razón. Pero hasta que se puso en venta la famosa pastilla azul, toda la energía para el hombre desanimado estaba puesta en una crema humectante de uso íntimo masculino que empezó a comercializarse en perfecta sintonía con la primavera democrática. Gimonte nace en 1984 y a su modo, la transgresión acorde a los tiempos que corrían se tradujo conceptualmente es su venta libre. Fue una crema, pero sobre todas las cosas,fue una publicidad memorable,con un eslogan ídem. El aviso de Gimonte, el del ascensor de Patricia Saran y el Hitachi de qué bien se te vé. Tres comerciales que entraron en la historia de la publicidad nacional. Cuando se apaga la luz, se enciende Gimonte. Nueve segundos. Consistía en untar al amigo con suaves masajes cosa que uno nunca supiera bien si lo mágico era el Gimonte, la fricción o en última instancia, la persona que estaba con uno. Fue una crema, pero sobre todas las cosas, fue una publicidad memorable, con un slogan ídem. Se vendía libremente porque entraba en la frívola categoría de los cosméticos.
Hernán Firpo



