El ratón que construyó un imperio.

Se cumplen 90 años de Mickey Mouse, el emblema de los estudios Disney que devino también insiginia de la cultura popular global. Entre calles repletas de su silueta inconfundible y archivos resguardados con guantes de algodón, un viaje al corazón de Hollywood para comprender la escencia del personaje más famoso del mundo. En 1928 MIckey Mouse daba sus tímidos primeros pasos en la pantalla y se convertía en un éxito que, de manera instantánea y como nunca antes, ni después se transformó en un fenómeno que no solo cambiaría la vida de su creador Walt Disney y su pequeño estudio de animación, sino que moldearía la cultura popular global para siempre. Disney es el mayor estudio de Hollywood. Todo comenzó con un ratón. Walt Disney solía contar historias distintas sobre la creación de MIckey. Decía que había recordado a un ratón que tenía de mascota en su niñez. Otras veces explicaba que mientras viajaba en tren de regreso a Nueva York había pensado en los muchos tiernos roedores que solían rondar por su mesa de dibujo cuando soñaba con hacer caricaturas para las tiras cómicas de algún diario, mintras se conformaba con hacer ilustraciones publicitarias. Para muchos, MIckey era el perfecto e inmutable álter ego del niño que Walter quiso ser, de la infancia que quiso tener. Para otros, sus formas redondas y poco amenazadoras resultaban reconformantes en una época de la gran depresión de Estado Unidos y el crecimiento de los regímenes totalitarios en Europa, en la que el mundo se torna cada vez más peligroso e impredecible. Menos inocente. Y eso es justamente lo que Mickey tenía para ofrecer, Un destilado de la infancia idealizada donde el indefenso puede superar al poderoso, donde la curiosidad y la aventura son celebradas y la imaginación alcanza para cambiar el mundo.
Natalia Trzenko

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