CON LAS LATAS, LAS CERVEZAS BUSCAN SOSTENER EL CONSUMO

Para la industria cervecera, el 2016 no será fácil de olvidar. El consumo cayó 8% y tocó pisos a los que ni siquiera se había asomado en la crisis de 2001. Varios factores se conjugaron para llegar a este escenario. La combinación de la recesión con la baja del poder adquisitivo de los consumidores., un invierno más crudo de lo habitual que le restó encanto a la cerveza y la competencia cada vez más firme de otras bebidas alcohólicas como los aperitivos y el fernet, que tientan a los amantes de las novedades. Para mantenerse a flote, las marcas apostaron a los envases más chicos, buscando fomentar el consumo individual, un formato poco desarrollado en la Argentina. A contramano de lo que ocurre en el resto del mundo, el 95% del consumo de cerveza en el país se concreta en botellas de litro en lugar de latas o botellas individuales. El principal argumento en favor de esta tendencia era que , comparativamente, resulta mucho más barato comprar la botella retornable que la lata, donde el costo por litro era hasta 60% más alto. La compañía chilena CCU maneja las marcas Schenider, Heineken, Budwaiser e Imperial, entre otras marcas y es la segunda empresa del mercado detrás de Quilmes. Puso en marcha una estrategia a convencer al consumidor de la lata conviene más. Achicaron margen de rentabilidad y bajaron el precio de las latas. El caballito de batalla de Quilmes de esta año fue el Pacto Porrón, una campaña para promover el consumo de botellas individuales. Las cervezas artesanales se vienen sosteniendo . Vienen creciendo 25%. Es un mercado emergente que en los últimos dos años empezó a encontrar su momento.
Annabella Quiroga

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