Animación en tiempos de corrección política.
A 30 años del estreno de Los Simpson, la polémica por Apu continúa. Un documental acusa al personaje del impacto negativo en la vida de niños y adolescentes indios en EE.UU, por el estereotipo de la muestra. Cuando se estrenó Los Simpson en 1989 muchos pusieron el grito en el cielo. La familia tipo creada por Matt Groening no era un ejemplo de sueño americano, sino una muestra de la mediocridad y las esperanzas rotas de la clase media estadounidense. La rebeldía de Bart, la vagancia de Homero y las críticas a instituciones como la escuela, la religión, los medios y el gobierno, generaron fascinación en progresistas, pero indignación en conservadores. 30 años después, Los Simpson vuelven a generar polémica, ya no por su espíritu rebelde, y ni siquiera por algo nuevo. La serie es acusada de racista por el retrato estereotipo de Apu Nahasapeemapetilon, inmigrante de la India con un acento que no puede abandonar, responsable de un minimercado, vegetariano, marido y padre ejemplar. Cuáles son los límites de humor y a qué es válido recurrir para hacer reír, son algunas de las cuestiones que plantean hoy, y la animación, género históricamente más libre en sus contenidos, no está exenta de ellas. Series populares son forzadas a actualizar sus contenidos, sin dejar de observar qué puede ser ofensivo, para tratar de evitarlo
María Fernanda Mugica



