Adictos a los tranquilizantes los argentinos toman 10 millones por día.
Sólo el año pasado se prescribieron casi 100 millones de recetas para comprar 120 millones de envases de 30 comprimidos cada uno, lo que da diez millones de pastillas al día. Estamos hablando de tranquilizantes, de medicamentos que fueron pensados para trastornos mentales, pero que hoy ocho millones de argentinos consumen diariamente como paliativos para causas dispares como dormir, calmar la ansiedad, bajar el estrés o disimular una angustia. Los especialistas aseguran que se toman tranquilizantes como si fueran aspirinas, que nadie tiene en cuenta sus efectos adversos ni la adicción que generan. Así las cosas, muchos psiquiatras hoy centran sus terapias en tratar de que sus pacientes dejen los tranquilizantes en vez de recetarlos. En el primer puesto de consumo aparece el clonazepan – el más conocido es el Rivotril- pero la droga tiene más de veinte marcas distintas, que además está en el top ten de los diez medicamentos más vendidos. Los argentinos toman un millón de estas pastillas por día. El clonazepan se usa para controlar convulsiones y aliviar ataques de pánico. Sus efectos secundarios son. Somnolencia, mareos, inestabilidad, problemas de coordinación, dificultad para pensar o recordar, dolor en los músculos, ganas frecuentes de orinar, visión borrosa. Los farmacéuticos coinciden en que creció el uso y el abuso de tranquilizantes. Todos los días llegan mujeres y hombres a las puertas de las farmacias a pedir tranquilizantes.
Mariana Iglesias



