5 mitos sobre los vinos blancos y por qué hay que desterrarlos.
En Argentina todavía persisten prejuicios históricos y culturales que los opacan frente a los tintos. En un país tan futbolero como el argentino, puede afirmarse que el vino blanco pierde por goleada frente al tinto. Tal vez porque como un Maradona o un Messi, el crack que llevamos como insignia y nos representa en el mundo es el Malbec, que deja lejos a cualquier Torrontés, Chardonnay o Sauvignon Blanc. Pero también, y sobre todo, por una serie de mitos muy arriasgados que cuesta desterrar. 1.- Que son de menor calidad que los tintos. Esto fue cierto hasta fines de la década del 70 cuando los blancos se elaboraban a partir de mostos oxidados y daban como resultado vinos sin frescura. En los 90 la producción de vinos comenzo a apuntar a mejorar la calidad. 2.- Que dan dolor de cabeza Este prejuicio tiene su origen en la época de los 60 en que era necesario agregar cantidades elevadas de anhídrido sulfuroso durante la elaboración. Hoy lo que puede dar dolor de cabeza no es el tipo de vino, sino su consumo en exceso. 3.- Que no va bien con el asado. Uno de los mayores puntos a favor del vino blanco es su versatilidad a la hora del maridaje. No hay que quedarse en la simplificación carnes rojas con tinto y pescados con blanco.4.-Que son vinos femeninos que prefieren las mujeres. Otro mito. 5.- Se toman siempre muy fríos. Van mejor en verano que en invierno, de día que de noche. El frío excesivo no es bueno, ya que aplaca los aromas y adormece el paladar. Lo ideal es beberlos a 7 o 9 grados si es un blanco joven y ligero y de 8a 11 si es un blanco con cuerpo.
Carmen Ercegovich



