El Rating televisivo en su nuevo laberinto.

Lo quieran o no quienes viven de la televisión, el rating se convirtió en la medida de todas las cosas. Todos están pendientes de las dichosas mediciones de audiencia, desde el ejecutivo más encumbrado hasta el más anónimo de los televidentes. Medios generalistas o más o menos especializados reproducen las cifras, las tablas y las planillas, vistas y analizadas como si se tratara de las estadísticas básicas- resultados y posiciones- del campeonato de fútbol de primera división. Valores, porcentajes, tendencias y comparaciones que están destinadas al análisis profesional de quienes toman decisiones en la TV. Programadores, anunciantes, productores, entes reguladores, hoy funcionan como herramientas de discusión cotidianas en cualquier mesa de café. Sin embargo, las cosas no serán así por mucho tiempo más. Como casi todo en televisión, las cosas cambiaron a la velocidad del rayo también en el mundo del rating. El público empezó a acostumbrarse a mirar contenidos televisivos originales en otras pantallas. Ya se habla hasta de una generación entera ajena a la necesidad  ajena a la idea convencional de ver televisión en un televisor. El mundo se acerca a una medición de rating que abarque todas las pantallas. No será fácil hacerlo.
Marcelo Stiletano

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