El Jabón

Como afirmaba un aviso publicitario, nueve de cada diez estrellas de cine- y no sólo ellas- usan jabón para lavarse el cuerpo. El jabón es, probablemente, la primera sustancia manufacturada que conocemos en nuestra vida y se mantiene como un objeto de primera necesidad a lo largo del tiempo. No siempre fue un producto tan económico y de uso masivo como hoy. Su historia es antiquísima, ya que algunas pomadas o aceites esenciales para el cuerpo se fabricaban en Babilonia casi 3 mil años antes de Cristo. También en Aleppo, en la actual Siria, se producía jabón hirviendo con sales de potasio y aceites de oliva y laurel. Otro mito indica que la palabra jabón y el producto nacieron en el monte Sapo -cerca de Roma y el río Tiber, en Italia- cuando el agua de lluvia se unió con las cenizas alcalinas y grasas, que eran residuos de los rituales en los que se sacrificaban animales. En la época del Imperio romano, médicos famosos como Galeno y Priscianus mencionan el uso de jabones para la higiene personal y hablan del saponarius, el sitio donde se producían. Los primeros jabones hechos con grasas animales y álcalis crudos, a diferencia de los jabones modernos, para los que se usan sales de sodio y potasio- eran fuertes y poco aromáticos, útiles para la limpieza hogareña. Para su higiene personal, los romanos utilizaban aceite de oliva mezclado con el estrigilo, un tipo de cepillo metálico. Luego de la caída del imperio romano los hábitos de limpieza personal decayeron. El arte de fabricar jabones renació en Europa en el siglo 12 por efectos de las Cruzadas, que difundieron en ciudades mediterráneas de Francia, Italia y España las técnicas de Medio Oriente.

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