CASTINERAS CON VIENTO DE COLA
La devaluación dejó a la industria del entretenimiento y publicitaria local en situación de ventaja. Con la pandemia, la dinámica de los castings devino en el autocasting. El aspirante graba la escena en su casa y manda el video. O pueden castearlo en Zoom. Sin ir más lejos, las filmaciones de publicidades comenzaron haciéndose vía Zoom, y luego ingresando sólo un camarógrafo a la casa de los protagonistas. Tanto las castineras como las productoras y los artistas debieron aggiornarse en este proceso para seguir trabajando. Normalmente en un rodaje éramos 100 personas, de eso pasamos a 2, yo en mi casa y el cámara. El director me dirigió por la web. Pero hay cosas por ajustar, su maquillaje, la productora se ahorra la locución. ¿Y eso quién lo paga? Por ahora nadie, nuestros contratos son iguales a la prepandemia, pero si esta modalidad es la nueva normalidad, se deberían tomar en cuenta esos extras. Alquilar una casa para rodar un comercial puede costar hoy entre 8 y 10 mil pesos, una cifra muy baja en los estándares internacionales un bar ronda los 80.000 y hay locaciones palaciegas que cuestan de 100 a 200.000 pesos. La publicidad es generadora de laburo y de divisas. Se hace en una semana un comercial de 300.000 dólares. Uno de los pilares de la plataforma es la seguridad. Tiene un sistema para chequear la veracidad de los castings. Valentina Berger



