Anécdotas, verdades y mitos sobre la mesa de los argentinos
El choripán, tal como lo conocemos, nació en la ciudad de Córdoba y fascinó a Fidel Castro. El pancho arribó a la Argentina desde Francia. Cuando Sarmiento intentó incorporar verduras a la dieta diaria se burlaron de él y lo llamaron come pasto. El almirante Guillermo Brown desayunaba carne con mostaza. Los dueños de los bares enviaban a sus empleados a juntar granizo para refrescar las bebidas. Jorge Luis Borges era un comensal discreto. Pedía sopa de arroz y bife bien cocido. Carlos Gardel al terminar su actuación comía puchero y de postre helado de limón. Victoria Ocampo invitaba extranjeros en su casa y servía dulce de leche de postre. Juan Manuel de Rosas era considerado un magnífico asador. Domingo Sarmiento era muy goloso y le gustaba mucho la crema de vainilla. Mariquita Sanchez de Thompson en las tertulias servía chocolate caliente y mate. No se tomaba alcohol. Doña Petrona, de jovencita no sabía cocinar. Después de casarse debió salir a buscar trabajo. En su primera aparición en público se le cortó la mayonesa cinco veces. Fue un papelón. Los típicos platos argentinos son la fugazeta, que nació en la Boca. El revuelto Gramajo. El dulce de leche no es argentino, original de Indochina. Cada región defiende con celo su comida. Las empanadas por ejemplo, las santiagueñas, con pasas, la salteña con cebolla y verdeo, la tucumana con papa, aceitunas y pasas. Doña Petrona recomendaba prepararlas con carne cortada a cuchillo.
Verónica Abdala.



